
A partir del 10 de octubre de 2026, una restricción REACH sobre el ácido undecafluorohexanoico (PFHxA) se aplica a un conjunto concreto de productos: textiles, cuero, pieles y cueros en prendas de vestir y accesorios relacionados destinados al público en general; calzado destinado al público en general; papel y cartón destinados a entrar en contacto con alimentos; mezclas destinadas al público en general; y productos cosméticos. En esas categorías, el PFHxA no puede comercializarse ni utilizarse en concentraciones iguales o superiores a 25 ppb para la suma del PFHxA y sus sales, o a 1000 ppb para la suma de las sustancias relacionadas con el PFHxA, medidas en material homogéneo (Reglamento (UE) 2024/2462 de la Comisión, anexo XVII, entrada 79). Determinados equipos de protección, los productos sanitarios y los textiles para la construcción quedan exentos, los productos comercializados antes de esa fecha no se ven afectados, y los demás textiles de consumo se incorporarán en octubre de 2027.
La fecha importa por lo que es el PFHxA. Puede ser un producto de transformación persistente de la química de fluorotelómeros C6 que la industria adoptó a medida que el PFOA y otras sustancias de cadena larga quedaban sujetos a restricciones. En 2026, la regulación europea alcanza al propio sustituto.
El mismo año muestra un cambio de mayor alcance. Una restricción que abarca todas las PFAS en las espumas contra incendios está en vigor desde octubre de 2025. Los límites de PFAS para los envases en contacto con alimentos se aplican desde agosto. Los comités científicos de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) están culminando la evaluación de una propuesta para restringir las PFAS como clase en la mayoría de los usos. No se ha adoptado ninguna restricción universal definitiva de las PFAS ni se ha establecido ninguna fecha de aplicación.
La dirección, sin embargo, es clara: la regulación europea de las PFAS está pasando del control de sustancias individuales y grupos reducidos a una gestión más amplia a nivel de clase. Redactar una restricción así no es lo difícil. Lo difícil es sustituir lo que aporta la química fluorada, y eso depende mucho más de la aplicación que de la molécula.
Los hitos de 2026 pertenecen a dos vías distintas. Algunos son derecho adoptado con fechas fijas. Otros son evaluación científica, que informa una decisión futura pero no obliga a nadie.
| Fecha | Novedad | Vía |
|---|---|---|
| 2 de marzo | El Comité de Evaluación del Riesgo (RAC) de la ECHA adopta su dictamen final sobre la propuesta de restricción universal de las PFAS | Evaluación científica |
| 10 de marzo; consulta del 26 de marzo al 25 de mayo | El Comité de Análisis Socioeconómico (SEAC) acuerda su proyecto de dictamen y lo somete a consulta | Evaluación científica |
| 10 de abril | PFHxA (entrada 79): los límites se aplican a las espumas contra incendios para formación y ensayos y a las de los servicios públicos de bomberos, con excepciones definidas | Adoptada, en aplicación |
| 12 de agosto | PPWR: se aplican los límites de PFAS para los envases en contacto con alimentos | Adoptada, en aplicación |
| 10 de octubre | PFHxA (entrada 79): los límites se aplican a las categorías de consumo enumeradas arriba | Adoptada, aplicable desde esta fecha |
| 23 de octubre | Restricción de todas las PFAS en espumas contra incendios (entrada 82): termina la comercialización de espumas con PFAS en extintores portátiles (espumas resistentes al alcohol: 23 de abril de 2027); comienzan el etiquetado y las condiciones de uso | Adoptada, fechas por llegar |
| Antes de finales de 2026 (previsto) | Dictamen final del SEAC, que completa la evaluación científica de la ECHA | Evaluación científica |
Situación a 3 de octubre de 2026. Fuentes: Reglamento (UE) 2024/2462; Reglamento (UE) 2025/40, art. 5, apartado 5; Reglamento (UE) 2025/1988; ECHA Weekly, 4 de marzo de 2026; ECHA.
Los dos instrumentos sobre espumas deben mantenerse separados. Las fechas de abril de 2026 relativas a las espumas pertenecen a la restricción del PFHxA. La entrada 82, distinta, añadida por el Reglamento (UE) 2025/1988, restringe las espumas contra incendios que contengan PFAS en concentraciones iguales o superiores a 1 mg/L para la suma de todas las PFAS. Su plazo general para la comercialización y el uso es el 23 de octubre de 2030. Distingue entre fechas de comercialización y fechas de uso: las espumas con PFAS en extintores portátiles no pueden comercializarse después del 23 de octubre de 2026 (espumas resistentes al alcohol: 23 de abril de 2027), pero pueden seguir utilizándose hasta el 31 de diciembre de 2030. Los establecimientos Seveso (salvo la aviación civil), las instalaciones de petróleo y gas en alta mar, los buques militares y los buques civiles cuya espuma ya estuviera a bordo antes del 23 de octubre de 2025 tienen plazo hasta el 23 de octubre de 2035. A partir del 23 de octubre de 2026, los usuarios que se acojan a esos períodos transitorios largos deberán limitar el uso de la espuma a incendios de líquidos inflamables, minimizar las emisiones, recoger los residuos que contengan PFAS y mantener un plan de gestión específico del emplazamiento.
La norma del PPWR también es más estrecha de lo que sugieren los titulares. Afecta a los envases en contacto con alimentos, no a todos los envases (Reglamento (UE) 2025/40, art. 5, apartado 5; Comisión Europea, 11 de agosto de 2026).
La restricción universal sigue un camino más largo. Cinco autoridades nacionales presentaron un expediente de restricción en 2023. El RAC y el SEAC lo evalúan científicamente. Después, la Comisión estudia si debe proponer una modificación del anexo XVII de REACH y de qué forma. Los Estados miembros votan en el Comité REACH, bajo el control del Parlamento Europeo y del Consejo. Solo después podría adoptarse una restricción definitiva. Los dictámenes de los comités informan ese proceso; no crean derecho. El dictamen final del RAC y el proyecto de dictamen del SEAC respaldan ambos una restricción a escala de la UE sujeta a excepciones específicas (ECHA). La Comisión ha afirmado que, «una vez que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas presente su evaluación científica final antes de finales de 2026, la Comisión presentará una propuesta de restricción destinada a minimizar las emisiones de PFAS» (Comisión Europea, 15 de junio de 2026).
El PFOS, el PFOA y el PFHxS se incluyeron en el Convenio de Estocolmo solo después de años de evaluación sustancia por sustancia (Secretaría del Convenio de Estocolmo). Cada vez, la industria podía trasladarse a estructuras próximas que la inclusión no abarcaba.
El paso de la química C8 a la C6 ilustra este patrón. Los polímeros de cadena lateral de fluorotelómeros, utilizados para que textiles y papel repelan el agua y la grasa, se rediseñaron en torno a cadenas perfluoradas más cortas. El PFHxA puede formarse como producto de transformación persistente de determinadas sustancias de fluorotelómeros C6; las rutas y los rendimientos dependen de la estructura del precursor y de las condiciones ambientales. La restricción del PFHxA señala que el ácido «supera con creces el criterio “muy persistente”» de REACH y que es móvil en el medio acuático (considerando 1). Por eso fija un umbral distinto y más alto para las «sustancias relacionadas con el PFHxA», aquellas que, «por su estructura molecular, se considera que tienen potencial de degradarse o transformarse en PFHxA». Los precursores quedan cubiertos junto con el ácido.
Determinados ácidos perfluoroalquílicos de cadena corta muestran en general un potencial de bioacumulación menor que sus análogos de cadena más larga en algunos organismos y compartimentos. Con frecuencia muestran también una elevada movilidad en el suelo y el agua, una persistencia extrema y resistencia al tratamiento convencional del agua (Brendel et al., 2018). Las cadenas más cortas no son, por tanto, simplemente más seguras. El cambio mejoró una propiedad y dejó otra sin modificar. Eso es la «sustitución lamentable» (regrettable substitution) en sentido estricto: un sustituto que conserva la propiedad que convirtió al original en un problema.
El argumento a favor de la gestión a nivel de clase se apoya en esa propiedad. Cousins y sus coautores señalan que las PFAS son diversas en estructura, potencial de bioacumulación y toxicidad, pero comparten grupos perfluoroalquilo que resisten la degradación ambiental y metabólica (Cousins et al., 2020). Algunas PFAS son en sí mismas muy persistentes. Otras son precursores que se transforman en productos finales persistentes, que siguen siendo PFAS. La preocupación que esto plantea se refiere a la acumulación y la reversibilidad, no a la toxicidad como tal. La liberación continuada de sustancias muy persistentes implica concentraciones ambientales crecientes, y cualquier efecto descubierto más adelante será lento y costoso de revertir. En el pódcast de la ECHA de marzo de 2026 sobre los dictámenes de los comités, el presidente del RAC, Roberto Scazzola, lo resumió así: «Una vez que las PFAS llegan al medio ambiente, permanecen allí muchísimo tiempo» (ECHA Safer Chemicals Podcast, 22 de marzo de 2026).
Los fluoropolímeros, como el PTFE, los fluoroelastómeros y los ionómeros perfluorados, entran en la definición estructural de PFAS que utiliza la propuesta universal (Wang et al., 2021). Es ahí donde el argumento de clase resulta más discutido, y el debate se aclara cuando se separan sus partes:
El flúor es el elemento más electronegativo. Unido al carbono, forma uno de los enlaces sencillos más fuertes de la química orgánica, y es un ligando débilmente coordinante (O'Hagan, 2008). Pero el rendimiento de un material fluorado no se deriva solo del enlace C–F. Surge de una combinación de factores:
Los electrones fuertemente retenidos de los segmentos perfluorados contribuyen a interacciones intermoleculares débiles. Donde esos segmentos dominan una superficie, el resultado es una baja energía superficial; Nishino y sus colaboradores comunicaron un valor excepcionalmente bajo para una superficie de grupos –CF₃ alineados y densamente empaquetados (Nishino et al., 1999). Otras propiedades son específicas de cada material y no generales. El PTFE se valora por su baja constante dieléctrica y sus bajas pérdidas dieléctricas. El poli(fluoruro de vinilideno) (PVDF), en cambio, es fuertemente polar y se utiliza por su comportamiento piezoeléctrico y por su estabilidad como aglutinante de baterías.
La persistencia se deriva de la misma combinación. Un segmento perfluorado tiene enlaces fuertes, carece de enlaces carbono–hidrógeno que puedan atacar oxidantes o enzimas, y una envoltura rica en flúor protege el esqueleto carbonado.
La mojabilidad es el punto en el que la sustitución se describe mal con más frecuencia. En superficies lisas convencionales, una menor energía superficial del sólido suele traducirse en ángulos de contacto mayores. Pero el comportamiento real depende también de la energía interfacial sólido–líquido, de la rugosidad y la textura, del estado de mojado (si el líquido llena la textura o descansa sobre aire atrapado) y de la histéresis del ángulo de contacto. Los requisitos prácticos se dividen, por tanto, en propiedades distintas:
Repeler el agua es posible con química de hidrocarburos y siliconas. Repeler aceites de baja tensión superficial en una superficie práctica y duradera se ha basado históricamente en grupos fluorados en la superficie, y ahí se concentra buena parte de la dificultad de sustitución.
Las PFAS aparecen en más de 200 categorías y subcategorías de uso, a menudo con funciones diferentes (Glüge et al., 2020). Por tanto, la sustitución debe partir de la función, no de la clase química.
| Aplicación | Conjunto de funciones que aportan las PFAS | Vía de sustitución | Barrera de cualificación pendiente |
|---|---|---|---|
| Acabado de textiles de consumo | Repelencia al agua y, cuando se exige, repelencia al aceite y a las manchas que resista el uso | Acabados hidrófugos sin flúor; relajar el requisito de repelencia al aceite | Durabilidad tras el lavado y la abrasión; menor repelencia frente a líquidos de baja tensión superficial |
| Barrera frente a grasas en contacto con alimentos | Resistencia del papel y el cartón a la penetración de aceites y grasas, también con alimentos calientes y grasos | Fibra densificada, recubrimientos barrera acuosos, estructuras laminadas | Barrera a lo largo del tiempo y con la temperatura; migración; plegado, sellado y transformación; reciclabilidad |
| Espuma contra incendios | Extinción rápida y resistencia a la reignición en incendios de líquidos inflamables | Formulaciones de espuma sin flúor; adaptación de equipos y tácticas | Eficacia de extinción según combustibles y magnitud del incendio; PFAS residuales en los equipos; homologaciones |
| Refrigerante / sistema de bomba de calor | Un equilibrio entre rendimiento termodinámico, inflamabilidad, toxicidad, presión de trabajo, impacto climático y productos de degradación, que varía según el refrigerante | Propano, isobutano, CO₂ o amoníaco en sistemas rediseñados | Inflamabilidad y límites de carga; alta presión; toxicidad; rediseño del compresor y de los requisitos de seguridad |
| Aglutinante de baterías de iones de litio | Cohesión y adherencia del electrodo, estabilidad electroquímica a los potenciales del cátodo, compatibilidad con los procesos de suspensión existentes | Aglutinantes sin flúor compatibles con el procesado acuoso | Adherencia y vida en ciclos; estabilidad del cátodo en agua; corrosión del colector de corriente; compatibilidad con la línea |
| Litografía de semiconductores y determinados productos químicos de fábrica | Ácido fotogenerado fuerte y de difusión controlada; actividad tensioactiva en baños agresivos; manejo limpio de fluidos | Candidatos sin flúor para funciones concretas | Defectividad, contaminación y recualificación de la ventana de proceso en cada nodo |
| Junta resistente a productos químicos | Fuerza de sellado mantenida en medios agresivos a alta temperatura | Elastómeros o polímeros sin flúor elegidos según el medio; juntas metálicas; rediseño del equipo | Compatibilidad con cada medio; deformación remanente por compresión; intervalo de temperatura; pureza en servicio de alta pureza |
| Membrana conductora de iones | Conducción de protones con durabilidad oxidativa y química | Membranas de ionómeros hidrocarbonados | Conductividad a la humedad de trabajo; hinchamiento; durabilidad oxidativa durante la vida útil |
Síntesis editorial de ChemAbout basada en la bibliografía citada en este artículo. Las vías y barreras son representativas, no exhaustivas, y no clasifican la viabilidad para ningún producto concreto.
La solidez de las pruebas varía de una fila a otra:
Que un sustituto no contenga flúor no lo hace más seguro. Cada alternativa tiene su propio perfil de peligro y se evalúa en función de él.
La dificultad depende menos de qué molécula fluorada se elimina que de lo que la aplicación debe lograr.
La especificación de un chubasquero de consumo la fijan sus usuarios, y las encuestas indican que estos sitúan la repelencia al agua y la durabilidad en primer lugar (Schellenberger et al., 2019). Un acabado que repele la lluvia pero deja penetrar una mancha de aceite ha cambiado el producto sin hacerlo fallar.
Una junta en una línea de ácido fluorhídrico, una fotorresina de amplificación química y una membrana de electrolizador PEM son problemas de otra naturaleza:
Una molécula a menudo puede sustituirse. Una envolvente de prestaciones, es decir, el conjunto completo de propiedades que una aplicación necesita a la vez, es mucho más difícil de sustituir.
Para cualquier uso, la pregunta útil no es, por tanto, «¿existe un producto químico sin PFAS?», sino «¿qué propiedades necesarias dependen realmente del flúor y qué otra cosa podría cambiar?». El concepto de «uso esencial» (essential use) plantea lo mismo: si un uso es necesario para la salud, la seguridad o el funcionamiento de la sociedad, y si existen alternativas funcionales (Cousins et al., 2019).
La oportunidad comercial está en reproducir funciones concretas en otras plataformas. Pueden distinguirse seis vías, cada una con un mecanismo distinto y su propia carga de cualificación.
1. Sustitución molecular. Consiste en reemplazar una molécula fluorada por otra no fluorada que cumpla la misma función, como en el caso de los candidatos a fotogeneradores de ácido sin flúor. La función es generar un ácido fuerte con la exposición. El mecanismo cambia la química del anión y, con ella, la fuerza ácida y la difusión. La resolución, la defectividad y la ventana de proceso siguen pendientes de cualificar, y es ahí donde Ober y sus colegas se muestran más escépticos.
2. Rediseño del polímero. Los ionómeros hidrocarbonados sustituyen un esqueleto perfluorado por estructuras hidrocarbonadas sulfonadas para transportar protones. La conductividad es alcanzable. El hinchamiento y la durabilidad oxidativa a largo plazo en pilas de combustible y electrolizadores son lo que queda por demostrar.
3. Reformulación. Las espumas sin flúor combinan tensioactivos hidrocarbonados con estabilizantes poliméricos. Extinguen formando una capa de espuma estable en lugar de extender una película acuosa sobre el combustible. Su rendimiento según el tipo de combustible y la magnitud del incendio es precisamente lo que el SEAC no consideró aún demostrado en todos los casos.
4. Ingeniería de superficies. Esta vía apunta a la oleofobia, la propiedad del flúor más difícil de sustituir, recurriendo a la geometría o a la movilidad molecular en lugar de a la química fluorada. Se ha demostrado que microestructuras doblemente reentrantes (doubly re-entrant) de sílice repelen incluso líquidos que mojan casi todo, al atrapar aire bajo el líquido (Liu y Kim, 2014). Cadenas de silicona flexibles unidas covalentemente forman capas «de tipo líquido» sobre las que las gotas de aceite se deslizan porque la histéresis es muy baja, no porque lo sea la energía superficial (Wang y McCarthy, 2016). Ninguna de las dos es todavía un sustituto industrial general: las microestructuras son frágiles y costosas de escalar, y las capas injertadas delgadas deben resistir la abrasión y la contaminación. Ambas muestran, no obstante, que el problema tiene más de una solución física.
5. Rediseño del proceso o del sistema. Una bomba de calor diseñada para propano o CO₂ es otra máquina, no la misma máquina con otro fluido. La carga, la presión nominal, el diseño del compresor y la arquitectura de seguridad cambian, y cada elemento debe cumplir su propia normativa. Llevar los electrodos de batería al procesado acuoso es el equivalente en fabricación: un cambio de proceso, no solo una molécula sustituta.
6. Cambiar la envolvente de prestaciones. A veces lo que se renegocia es la propia especificación. Una prenda de consumo que mantiene la repelencia al agua pero renuncia a la repelencia al aceite ha aceptado un conjunto de funciones distinto. Lo que debe validarse es la aceptación del usuario y la durabilidad, no solo la química.
La contención es otra cuestión. Los sistemas cerrados, el seguimiento de las emisiones y la recogida de residuos y aguas residuales no sustituyen a la química fluorada; gestionan las emisiones allí donde sigue utilizándose. El RAC recomienda este tipo de medidas de gestión del riesgo para los usos exceptuados, y la entrada 82 las exigirá, a partir del 23 de octubre de 2026, a los usuarios de espumas con PFAS acogidos a períodos transitorios largos.
Las normas ya adoptadas muestran cuánto detalle técnico hay detrás de la palabra «prohibición».
Las definiciones difieren entre instrumentos. La entrada 82 define las PFAS como cualquier sustancia con al menos un átomo de carbono metilo o metileno totalmente fluorado, sin exclusiones estructurales. El PPWR utiliza la misma definición básica, pero excluye las sustancias cuyos únicos elementos fluorados son grupos CF₃ o CF₂ unidos a determinadas funciones de oxígeno o nitrógeno; la propuesta universal sigue el mismo esquema de exclusión. La entrada 79 se define mediante estructuras perfluoroalquílicas concretas. Una sustancia puede ser PFAS según un instrumento y no serlo según otro.
Los límites se escalonan, y cada escalón es una cuestión analítica. Para los envases en contacto con alimentos, el PPWR fija 25 ppb para cualquier PFAS medida mediante análisis específico y 250 ppb para la suma de las PFAS medidas por análisis específico, «cuando proceda, con una degradación previa de precursores». Las PFAS poliméricas quedan excluidas de la cuantificación en ambos escalones. Un tercer límite de 50 ppm abarca las PFAS, incluidas las poliméricas. El flúor total funciona como cribado, no como medida de las PFAS. Cuando supera los 50 mg/kg, el proveedor anterior en la cadena debe, previa solicitud, demostrar qué parte del flúor está presente como PFAS y qué parte como no PFAS. El flúor en otras formas no es masa de PFAS.
La presencia no intencionada es real. La Comisión constató que pueden quedar residuos de PFAS en los equipos de espuma incluso después de una limpieza conforme a las mejores técnicas disponibles. Por ello permitió que la espuma sin flúor procedente de esos equipos limpiados, salvo los extintores portátiles, contenga hasta 50 mg/L de PFAS, y se comprometió a revisar esta excepción a más tardar el 23 de octubre de 2030. La fibra reciclada y las líneas de producción compartidas plantean cuestiones similares en otros ámbitos.
Los usos de consumo y los industriales avanzan por vías distintas. La Comisión afirmó en junio que «tratará de prohibir las PFAS en los bienes de consumo y en los usos industriales cuando existan alternativas adecuadas». Para las aplicaciones industriales, añadió, «podrá permitirse el uso continuado en usos críticos para los que aún no existan alternativas adecuadas, pero solo en condiciones estrictas y hasta que se hayan desarrollado sustitutos aceptables». Se trata de una intención política, no de un texto jurídico.
Los solapamientos deben gestionarse. Los límites del PPWR solo se aplican en la medida en que los envases no estén ya prohibidos por otro acto de la Unión, y la Comisión debe evaluarlos a más tardar en agosto de 2030 para evitar solapamientos con REACH y otras normas.
El primer hito es el dictamen final del SEAC, previsto para finales de 2026. Después, la estructura de cualquier propuesta de la Comisión importará más que su calendario. Destacan cuatro preguntas:
La normalización analítica importará igual. Los límites escalonados solo son exigibles en la medida en que lo sean los métodos de análisis específico, oxidación de precursores y flúor total en las distintas matrices de producto.
En el plano tecnológico, cualquier excepción temporal en una restricción definitiva fijaría, en la práctica, un plazo para cerrar la carencia funcional concreta que la justificó.
La regulación europea de las PFAS está pasando del control de sustancias individuales y grupos más reducidos a una gestión más amplia a nivel de clase. Las fechas de 2026 son pasos en esa dirección, no una prohibición, y la restricción universal sigue siendo una propuesta en evaluación.
Para químicos e ingenieros de materiales, la consecuencia es técnica. La innovación futura dependerá menos de encontrar una única «molécula sin PFAS» que de reconstruir conjuntos de funciones específicos de cada aplicación, cada uno con una combinación aceptable de prestaciones, seguridad, fabricabilidad, coste y comportamiento ambiental.
Las citas de los reglamentos de la UE reproducen su versión oficial en español en EUR-Lex; las demás citas en otros idiomas han sido traducidas por ChemAbout.
Legislación de la UE
ECHA y Comisión Europea
Literatura revisada por pares
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